Potencial hídrico foliar y de tallo

La programación del riego en un cultivo debiera de estar basada en el conocimiento del estado hídrico del suelo y planta, ya que este refleja con más realidad, el balance hídrico entre factores de oferta -como profundidad y densidad radical y contenido de agua del suelo-, y demanda de agua por la atmósfera -como déficit de presión de vapor y evapotranspiración del cultivo de referencia-. Por este motivo se han propuesto diferentes tipos de medidas para caracterizar estos indicadores, a partir de los cuales poder tomar decisiones relativas al manejo del riego. Existen actualmente distintos métodos de evaluación del estado hídrico en suelo y planta, pero muchos de ellos son difíciles y poco viables de utilizar en una explotación agrícola, requiriéndose de una formación técnica adecuada. En este capítulo describiremos los indicadores más utilizados en el manejo del riego.

Potencial hídrico foliar y de tallo

El potencial hídrico foliar (Ψf) es un indicador del estado hídrico de la planta, cuya medida se puede realizar con una cámara de presión de Scholander. La medida del llamado potencial de base, es decir, el potencial hídrico foliar antes del alba, permite tener una buena estimación del potencial hídrico del suelo, ya que, a esta hora del día, el potencial hídrico foliar alcanza su máximo valor (el valor menos negativo del potencial), en el caso de árboles bien regados, y corresponde aproximadamente al potencial hídrico del suelo. Es decir, es una excelente medida para detectar un déficit de riego.

Ψf es el indicador más idóneo para decidir el momento en el que hay que iniciar el riego, sin embargo, no aporta información adecuada acerca de la cantidad de agua que hay que aplicar al cultivo. No obstante, a través de la denominada “Intensidad de señal de indicadores”, se podría realizar una programación orientativa del riego.

Sin embargo, este indicador presenta el problema de ser dependiente de la demanda evaporativa. Si bien, la evolución diaria de, mostrándose sus valores máximos a primera hora de la mañana, y mínimos a mediodía solar, tanto en árboles bien regados como deficitarios. De esta forma, en un día soleado su valor oscila poco durante las horas centrales del día, período considerado de mayor demanda evaporativa, y habitualmente el momento para realizar su medida (a mediodía solar).

El potencial hídrico de tallo junto al resto de indicadores del estado hídrico de suelo, planta y atmósfera. Evolución diaria del potencial hídrico foliar.

El protocolo de medida de Ψf se basa en la aplicación de presión (normalmente nitrógeno seco) sobre el limbo de la hoja, que se coloca en una cámara que la cubre por completo a excepción del pecíolo que queda fuera de la cámara, hasta que se observa (con la ayuda de una lupa) la aparición de una gota de agua en el corte del pecíolo. En ese momento la presión aplicada es aproximadamente igual al potencial hídrico de la hoja. Se recomienda medir un mínimo de 6 hojas que se encuentren expuestas a la radiación directa para caracterizar cada parcela. De cara a facilitar la medida de este indicador en campo, existen unos equipos en los que se utiliza aire a presión, en vez de nitrógeno seco.

Actualmente, se ha generalizado en árboles frutales, la medida del potencial hídrico de una hoja previamente cubierta con aluminio y plástico durante al menos 2 h, lo que nos suministraría información del denominado potencial hídrico de tallo (Imagen 1). A través de esta medida, se evita el efecto de la radiación incidente y de la mayor o menor apertura estomática sobre el potencial, midiéndose en hojas localizadas en el interior de la copa. El valor umbral de potencial hídrico de tallo de árboles frutales bien regados se encuentra alrededor de –0.8 MPa para las especies y fases fenológicas sensibles y de –1.0 MPa para las especies más tolerantes. Aunque en uva de mesa, estos valores son superiores. 

La medida del potencial hídrico tiene muchas veces más utilidad como técnica de diagnóstico para evaluar la existencia de déficit hídrico cuando los riegos se programan por otros métodos (balance de agua). Por este motivo, valores en torno a -1.6 MPa se corresponden en la mayor parte de cultivos leñosos a un estrés hídrico moderado, excepto en uva de mesa que oscilaría entre -0.8 y -1.0 MPa.

Evolución estacional del potencial hídrico de talo a mediodía en dos cultivos, mandarino y uva de mesa, sometidos a estrategias de riego deficitario controlado.

Autores: P. Berrios, A. Temnani, A. Pérez-Pastor.